Siluros a spinning

Posted by Todo señuelos 21/09/2017 0 Comment(s)

Siluros a spinning desde orilla, una modalidad que me enganchó desde el primer día que conseguí sacar uno con un Mr. Twister de los años 90 y empezó a cambiar mi forma de pensar respecto al Siluro.

 

Mucho tiempo ha pasado desde que dejamos de pensar en los siluros como un depredador torpe y lento que se alimentaba de peces moribundos y carroña. Hace casi dos décadas que el “monstruo del Ebro” se ha convertido en un excelente competidor de spinning. Esto no es nuevo, todos sabemos que en la época propicia y en el lugar adecuado si vamos escudriñando las orillas con nuestra embarcación, varios serán los ejemplares que conseguiremos fotografiar.

 

Pero… si no contamos con una embarcación, ¿Es posible capturar siluros a spinning desde orilla?

 

Definitivamente la respuesta es sí. Aunque ya os vamos a aventurar que no es una empresa sencilla.

 

Encontrar a los bigotes con ganas de cazar, va a ser lo más complicado en este reto,para ello nuestros aliados van a ser los numerosos azudes con los que cuenta el majestuoso Ebro. Contrariamente a como se pensaba antes, los siluros son unos hábiles nadadores y los encontraremos frecuentemente en las corrientes de estos pequeños saltos de agua. La razón es muy sencilla, es un lugar donde se oxigena el agua y por lo tanto un hervidero de vida, desde pequeños invertebrados que atraen a alburnos y carpas, hasta desde luego nuestros gigantes que se desplazan a cazar.

 

En estos puntos calientes, se reúnen las 3 condiciones más importantes para pescar siluros a spinning. La presencia de los mismos, estar en su lugar habitual de caza y algo muy importante y quizás lo más difícil de conseguir, que sea accesible desde orilla.

 

Ahora bien, no vamos a frotarnos las manos y pensar que ya tenemos la ecuación resuelta, como todos sabemos muchos más factores influirán en el éxito de la jornada, desde el color y temperatura del agua hasta los factores medioambientales.

 

El color del agua influirá y mucho, los días en los que encontremos al Ebro con un color mucho más claro de lo habitual, condición que en muchas ocasiones se da en los días de verano, veremos cómo nuestras posibilidades se reducen al mínimo. Los siluros no estarán en actitud de caza, siendo la oscuridad del agua su principal baza para el camuflaje. Esto no quiere decir que nos tengamos que dedicar tirar piedras al río o a buscar ranas para pasar el rato, estos días a pesar de ser mucho más complicado también podemos irnos a casa con una buena foto. Nuestro modo de pesca será más pausado y deberemos escudriñar el fondo buscando las zonas de remanso donde los gigantes puedan estar descansando. A pesar de no estar en actitud de caza, si se les pone una presa fácil a la altura de sus bigotes, es muy probable que no desaprovechen la oportunidad.

 

En cuanto a la temperatura, como casi todos los depredadores, mostrará su inactividad los días de mucho calor cuando el agua muestre valores centígrados altos, no lo vamos a exponer en grados, ya que casi nadie solemos llevar un termómetro en nuestra bolsa de pesca. Una prueba sencilla, si al meterte al agua te parece caliente  y no notas un contraste de temperatura con el exterior, entonces sí, mejor irnos a casa o dedicarnos a los ciprínidos o tentar a los “bigotes” con pellets, pero eso ya es otra historia.

Ahora bien, aun teniendo todos los demás factores a nuestro favor, obviamente lo más importante y determinante es la actividad de los “gatos”, no los tendremos con ganas de cazar durante todo el día, al igual que todos las especies tendrán sus momentos de actividad en donde si lo sabemos aprovechar, podremos hacernos con varias capturas en tan solo una hora. Estos momentos en ocasiones coinciden con las famosas horas solunares pero nuestra experiencia nos dice que otros muchos no.

 

En más de una ocasión después de haber estado durante casi dos horas lanzando en un azud y no haber obtenido ningún ligero toque, en el lance número 200 Zaaasss!!! Con la consiguiente carrera del “bigotes” amenizada por el chirriar del freno del carrete.

 

Al principio te preguntas. Pero si al menos he lanzado 15 veces al mismo lugar antes de que piquen ¿Será que esta vez lo he llevado a la velocidad adecuada? ¿ O quizás esta última vez he pegado unos tirones más fuertes que lo han hecho reaccionar? Desde luego que la respuesta exacta nunca se sabe, pero la más lógica es que uno de estos monstruos ha entrado en actividad y se ha desplazado a cazar a ese lugar.

 

Que decir lo divertido del momento cuando ha sido tu compañero de pesca el que ha lanzado las anteriores 15 veces a ese lugar y llegas tu…

 

Un momento que deberemos aprovechar son las primeras riadas. Cuando el Ebro lleva bastante tiempo con un caudal medio-bajo, una riada es una bendición para el pescador de siluros a lance, en los azudes esperaremos a que este de bajada. Los “gatos” intentaran remontar el azud y encontraremos una concentración inusual de los mismos a lo que nosotros no le haremos ningún feo. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los azudes deberemos adentrarnos en el agua para poder pescarlos, por lo que los momentos de riada son muy peligrosos. Es imprescindible conocer bien el terreno y nuestras limitaciones y solo cuando haya bajado mucho el caudal será posible pescarlos.

 

Durante las citadas riadas, el mejor momento para pescar las márgenes es cuando el río esta de subida, momento en el que lo siluros más se orillean y los podemos encontrar a tan solo medio metro de profundidad. En estas ocasiones cualquier zona accesible desde orilla que quede medianamente remansada y con una buena cobertura de arboles será propicia para conseguir una captura. En la misma capital maña podemos obtener algún ejemplar con relativa facilidad en estos días. Pero también hay que ser consciente de que en muchos puntos aunque sea un lugar perfecto para cobijar a un “gato” si conseguimos engañarle, en su arranque inicial solo conseguiremos que se trabe en un árbol o rama, así que si no tenemos un buen espacio para poder luchar, mejor no intentarlo. Nosotros acabaremos con un señuelo menos y el pobre animal posiblemente pierda su vida.

 

Uno de los mejores consejos para poder capturar un buen siluro desde orilla, es invertir nuestro tiempo analizado el río Ebro mediante Google Maps, Sigmap o cualquier otro visor satélite. Buscaremos salidas de acequias y orillas accesibles en coche en donde en la foto se aprecien corrientes. Si conocemos lugares donde hay un aumento considerable de profundidad también suelen ser una estupenda opción.

 

Pero por encima de todo como ya hemos citado, los mejores lugares son donde los siluros encuentren habitualmente a sus presas.

 

Hace varios años un lugar fuera de lo común era el famoso puente de piedra de Zaragoza, en donde los monstruos del Ebro se concentraban para dar caza a las numerosas palomas que imprudentemente se agrupaban para beber agua a tan solo unos centímetros de los hambrientos siluros. Allí, tras cruzar el Ebro no sin dificultades a través de un fondo reforzado de grandes piedras milenarias, y aproximarse de la manera más sigilosa posible, podías hacerte con muchos ejemplares de todos los tamaños en tan solo un par de horas. Un lugar mágico que desapareció debido a la alta acumulación de sedimentos que sufrió la zona, presuntamente por el embalsamiento al que ha sido sometido el Ebro en Zaragoza, desde la construcción del gran Azud de Vadorrey. Otra gran barrera artificial que impide a todas las especies remontar el río, y del que como siempre solo ha servido para lucrar a un puñado de personas.

 

Por todo lo anteriormente escrito, la conclusión principal es que la mayor dificultad de esta pesca es localizar los cazaderos de los siluros. El tema de los señuelos, nos centraremos en señuelos que emitan buenas vibraciones, tenemos que tener en cuenta que nuestro amigo el siluro es prácticamente ciego y se fiará de sus sensores situados en sus bigotes y linea lateral. Por lo tanto un concepto tenemos que tener muy claro en nuestra cabeza ¡¡¡VIBRACIÓN!!!.

 

El tamaño también importa, genera más vibraciones y el siluro en su "radar" también lo interpreta como una presa más grande por lo que se esforzará más para conseguir ese aporte calórico.

 

En las zonas de fuertes corrientes, suelen funcionar muy bien los Minow de grandes dimensiones como el Large minow o cualquier Minnow o crankbait con un fuerte balanceo, deberemos tener en cuenta el tamaño del babero para adecuarnos a la profundidad de la corriente elegida, una salida de un azud no suele ser un lugar de gran profundidad, por lo que con un artificial que trabaje a 1-1,5m será más que suficiente. 

 

Un señuelo que destacamos para el siluro es el Lopin Lure. 19 cm, grande, con fuertes vibraciones y estructura super reforzada. Lo harán letal para momentos en donde se situen los siluros sobre 1 metro de profundidad. Corrientes de salidas de azudes y acequias y cuando los "bigotes" se orilleen debido a las riadas, momento mágico que no deberemos desaprovechar.

 

También podremos meter en nuestra caja, vinilos más sutiles para cuando esten miedosos y lugares donde tengan poca agua y refugio. En estos lugares lanzar un señuelo grande hará mucho ruido y si no esta en un momento de gran actividad en vez de provocar un ataque puede ser que el siluro se asuste y se mueva espantado de su lugar de caza. Aunque parezca increible, nos ha pasado en numerosas ocasiones, los documentales sensacionalistas de naturaleza en los que sale que el siluro se vuelve a morder cuando lo liberas, como ya sabreis todos los que habeis pescado esta especie son totalmente falsos, El siluro al igual que cualquier otra especie es muy asustadizo.

 

Las grandes cucharillas giratorias y ondulantes también nos darán muchas alegrias y desde luego grandes vinilos con cola en paddle no deben faltar para zonas de corrientes de menor intensidad y remansos.

 

Ahora que ya conocemos un poco más la pesca del siluro a spinning  nos podemos lanzar al río en busca de nuestro primer Bigotes, las primeras veces será fácil que solo le echemos fotos al paisaje pero con un pelín de suerte y experiencia serán muchas las veces que nos llenaremos las manos de baba.

 

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